En un campo, muchas veces el problema aparece cuando ya es tarde. Una planta con estrés hídrico se ve verde varios días antes de mostrar síntomas visibles: cuando el follaje amarillea o se marchita, el daño en rendimiento ya está hecho. El ojo —y buena parte de los índices satelitales tradicionales— llega tarde a esa conversación.

La temperatura, en cambio, no miente. Una planta bien regada "transpira" y se enfría; una planta con sed cierra sus estomas y sube su temperatura foliar mucho antes de perder color. Ese es exactamente el dato que capturan los satélites térmicos de Hydrosat, y es la razón por la que lo integramos en Fitotrak.

Qué es Hydrosat

Hydrosat es una empresa de datos satelitales térmicos y analítica con inteligencia artificial, con sede entre Washington D.C. y Luxemburgo, enfocada en seguridad alimentaria, gestión del agua y recursos naturales. A diferencia de los satélites ópticos que todos conocemos (que "ven" color y vegetación), Hydrosat mide temperatura de la superficie terrestre (LST, por sus siglas en inglés) a escala de campo, y a partir de ahí deriva variables clave para la agricultura: evapotranspiración, humedad de la zona radicular y estrés hídrico del cultivo.

Ese enfoque le ha valido tracción importante: a comienzos de 2026 la compañía cerró una ronda de financiamiento de 60 millones de dólares para escalar su flota y expandirse, con América Latina entre las regiones prioritarias de crecimiento.

Por qué la temperatura importa tanto en riego

El principio físico es simple y poderoso. Cuando una planta tiene agua disponible, transpira a través de sus hojas; ese proceso la enfría, igual que a nosotros nos refresca el sudor. Cuando el agua escasea, la planta cierra los estomas para no perder humedad, deja de enfriarse y su temperatura sube.

Medir esa temperatura desde el espacio permite ver el estrés hídrico antes de que sea visible al ojo o incluso a un índice de vegetación como el NDVI. Según Hydrosat, sus datos térmicos pueden detectar estrés en el cultivo hasta dos semanas antes que los métodos basados en NDVI. Esas dos semanas son, muchas veces, la diferencia entre corregir a tiempo y perder rendimiento.

De ese mismo dato se calcula la evapotranspiración: cuánta agua está efectivamente consumiendo el cultivo. Y con eso la pregunta del riego deja de ser intuición y pasa a ser cálculo: cuándo regar, cuánto y en qué sector del campo.

El satélite: constelación VanZyl

Lo que hace distinto a Hydrosat es que dejó de depender solo de satélites públicos y construyó los suyos. Sus satélites VanZyl —el primero puesto en órbita en 2024— combinan dos sensores:

  • Un sensor térmico infrarrojo (TIR) capaz de distinguir diferencias de temperatura menores a 0,1 °C, con resolución de 70 metros.
  • Un sensor visible/infrarrojo cercano (VNIR) de 7 bandas a 30 metros, para índices de vegetación y reflectancia.

La constelación está diseñada para observar la misma zona en distintos momentos del día —VanZyl-1 pasa cerca de las 10:30 y VanZyl-2 alrededor de la 13:30, hora solar local—, lo que permite seguir el ciclo diario de temperatura, no una sola foto. El plan es crecer hasta 16 satélites hacia 2027, apuntando a cobertura global cada 12 horas.

Los productos —temperatura de superficie, evapotranspiración e índices de vegetación— se entregan como GeoTIFF optimizados para la nube, a través de API, un SDK de Python o un portal web. Es decir, datos listos para integrarse en plataformas como la nuestra, no imágenes crudas que alguien tenga que procesar a mano.

IrriWatch: la capa que aterriza el dato al riego

En 2023 Hydrosat adquirió IrriWatch, un software neerlandés de gestión de riego fundado en 2019 por Wim Bastiaanssen, referente mundial en teledetección y recursos hídricos. IrriWatch ya entregaba recomendaciones diarias de riego a agricultores en decenas de países, traduciendo datos satelitales en respuestas concretas: cuánta agua aplicar y cuándo.

Además de evapotranspiración y humedad de suelo, IrriWatch estima contenido de nitrógeno foliar para apoyar la fertilización y entrega pronósticos hiperlocales. Es la pieza que convierte la física satelital en una decisión agronómica del día a día.

Hydrosat sostiene que, usando imagen térmica para guiar el riego, los productores pueden aumentar el rendimiento hasta en un 50 % consumiendo un 25 % menos de agua. Son cifras de la propia compañía, basadas en ensayos en distintos continentes; conviene tomarlas como referencia del potencial, no como garantía para cada predio. Pero incluso una fracción de esa mejora es enorme en un contexto de escasez.

Por qué esto es tan relevante en Chile

En buena parte de la zona central de Chile el agua es el factor limitante, no la tierra ni la tecnología. En ese escenario, regar "a ojo" o por calendario fijo tiene un costo doble: se malgasta agua y energía de bombeo cuando sobra, y se castiga el cultivo cuando falta.

La analítica térmica cambia esa ecuación porque permite:

  • Detectar estrés antes de que sea visible y actuar a tiempo.
  • Ajustar el riego por sector, no de forma pareja para todo el campo.
  • Justificar el uso del agua con datos, algo cada vez más importante frente a la regulación y a la gestión de derechos de aprovechamiento.

Es, en el fondo, pasar de reaccionar a anticipar.

Cómo lo integramos en Fitotrak

En Fitotrak no te pedimos que aprendas a operar un portal satelital ni a procesar GeoTIFF. Integramos la capa térmica de Hydrosat/IrriWatch dentro de la plataforma, junto a lo que ya usas: índices de vegetación de Sentinel-2 (NDVI, NDWI y otros), telemetría de tus estaciones y sensores de campo, y datos agroclimáticos.

La idea es simple: una sola vista de tu campo, donde el dato satelital térmico conversa con lo que miden tus equipos en terreno. La imagen desde el espacio te dice dónde mirar; tus sensores confirman qué está pasando en el suelo. Juntas, esas dos fuentes te dan una base sólida para decidir el riego con criterio, no por costumbre.